Ÿ  fármacos antirretrovirales disponibles en España
Ÿ  resistencia del VIH a los fármacos antirretrovirales
Ÿ  tratamiento antirretroviral en la mujer VIH+ embarazada
Ÿ  adherencia al tratamiento retrroviral
Ÿ  toxicidad de los tratamientos a largo plazo
Ÿ  infecciones oportunistas: prevención

En los últimos años se han producido grandes avances en el campo de la terapia antirretroviral. La consecuencia ha sido una reducción en la progresión de la enfermedad, en la aparición de infecciones oportunistas y una extraordinaria reducción de la mortalidad y de los ingresos hospitalarios de las personas infectadas por el VIH. El objetivo de la terapia antirretroviral es mejorar la calidad y la supervivencia de las personas infectadas, hecho que se consigue a través de la supresión profunda y duradera de la replicación viral. Uno de los hechos fundamentales para conseguir la efectividad del tratamiento es la adherencia estricta al tratamiento. Es conocido que diariamente se producen alrededor de 1010 viriones en cada persona infectada. Si no se asegura la existencia de concentraciones de los fármacos suficientes para inhibir esta replicación, la aparición de resistencias es altamente probable. Así, sólo tres días sin tomar la medicación pueden ser suficientes para hacer fracasar el tratamiento. Una caída de las concentraciones del fármaco por debajo de un nivel crítico permite al virus continuar su replicación y establece las condiciones ideales para el desarrollo de resistencias, que con frecuencia son cruzadas. Los términos adherencia y cumplimiento se emplean con frecuencia de forma indistinta. El cumplimiento se refiere a la correcta toma de los medicamentos, la adherencia hace referencia a la actitud de la persona y refleja el compromiso con respecto a la medicación prescrita por el médico con una participación activa en la elección y en el mantenimiento del régimen terapéutico. El cumplimiento o la adherencia incorrecta incluye aspectos como la omisión de tomas, reducción de dosis prescrita, no respetar los intervalos de administración o su separación con respecto a las comidas. El problema de la no adherencia no es un problema específico de la persona con infección por VIH, siendo frecuente en los pacientes con patologías crónicas, que precisan tratamientos largos, o, incluso indefinidos. En la población general el promedio de cumplimiento correcto de tratamientos prolongados es del 50%. En el caso de la persona infectada por el VIH, el grado de adherencia necesario para obtener el máximo beneficio y prevenir el desarrollo de resistencias es por lo menos un 90-95% de las dosis para inhibir la replicación. Es imprescindible que el medic@ sea capaz de dedicar el tiempo suficiente para explicar las características de la enfermedad, las diferentes opciones terapéuticas existentes para así recomendar a la persona el tratamiento que más se ajuste a su ritmo de vida. Dentro de esta dinámica es importante que cada persona sea atendida siempre por el mismo equipo asistencial y que se establezca una relación continuada en el tiempo.

características del régimen terapéutico

Las características de la medicación antirretroviral responden a las de un tratamiento crónico que deberá mantenerse, por el momento de forma indefinida. Es sabido que el mantenimiento de un tratamiento a largo plazo resulta dificultoso, más aun en el caso de personas VIH+, que permaneciendo asintomática durante tiempo debe de consumir una medicación varias veces al día, contribuyendo a la aparición de abandonos con el paso del tiempo.
Un tratamiento TARGA (terapia antirretroviral altamente potente) incluye un mínimo de 10 pastillas diarias, que deben tomarse en unos horarios estrictos y en ocasiones en ayunas, lo cual puede interferir enormemente en la vida cotidiana dela persona y dificultar la adherencia. Igualmente debemos recordar los efectos secundarios como molestias gastrointestinales, neuropatías, hepatotoxicidad y uno especialmente frecuente como es la lipodistrofia. Esta supone un cambio, en ocasiones dramático, en la apariencia de la persona. Igualmente con frecuencia aparecen alteraciones del metabolismo lipídico y de la glucosa. Este síndrome hace que la persona asintomática se sienta enferma al mirarse diariamente al espejo. Esto ya ha producido algunos trastornos muy próximos a la fobia social, depresiones y ansiedad. Aunque no existe la panacea para evitar la no adherencia, se han descrito algunas intervenciones para mejorarla y beben aplicarse en diferentes fases:

- Fase informativa. Se debe conocer la situación social, laboral y familiar de la persona, su estilo de    vida y horarios, su situación psicológica y sus actitudes y creencias acerca del tratamiento. Discutir las    diferentes opciones de tratamiento y los pros y los contras de cada uno, explicar los beneficios y las    consecuencias de la no adherencia. Esperar a que la persona esté preparada para iniciar el tratamiento.

- Fase de consenso y compromiso. Sólo se recomienda iniciar tratamiento en las personas    convencidas y con las que se ha conseguido el consenso. La pauta de tratamiento debe ser    individualizada, ayudando a la persona a incorporar el régimen de tratamiento en su estilo de vida. Se    intentará simplificar el tratamiento en la medida de lo posible. La prescripción debe ser detallada por    escrito y de manera clara, informando claramente de las expectativas al iniciar el tratamiento, de los    efectos secundarios y de su manejo. La persona debe aprender a distinguir los efectos secundario    leves de los potencialmente graves para minimizar las interrupciones del tratamiento. Se procurará    facilitar un contacto de fácil acceso para consultar dudas o problemas. A veces será necesario el apoyo    de la familia o personas cercanas.

- Fase de mantenimiento y apoyo. Una vez instaurado el tratamiento, es necesario programar las    visitas. En ellas se verificará el cumplimiento y la tolerancia de la medicación. Hay que tener en cuenta    que el primer mes es el de más frecuente aparición de efectos secundarios. De una buena adherencia    precoz al tratamiento puede depender el futuro buen cumplimiento del tratamiento. En las visitas se    comunicará a la persona los avances virológicos e inmunológicos. Una intervención de asesoramiento    individualizado basada en la explicación detallada a la persona de su tratamiento, reforzando la tarea    informativa aportada por el medic@ y con visitas frecuentes ha demostrado su eficacia en la    adherencia.